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dezembro 19, 2006
Balance de la economía cubana en 2006: análisis y perspectivas
Via: Unión Liberal Cubana
Por Elías Amor Bravo, Valencia
Una vez más las autoridades cubanas han vuelto a dar la nota en materia de asuntos económicos. Al igual que el pasado año, cuando la CEPAL se negó a dar por válidas las cifras relativas al crecimiento de la economía de la Isla en 2005, esta vez ha vuelto a ocurrir el mismo incidente, lo que lejos de aportar serenidad al análisis económico, reafirma la clara apuesta del régimen castrista por ofrecer una imagen, al menos desde las cifras, que no se corresponde con la realidad de pobreza, miseria y penuria que cualquier observador puede precisar al viajar a la Isla.
Pero vayamos por partes. En primer lugar, destacar que, como viene siendo habitual durante el mes de diciembre de cada año, el equipo de prestigiosos economistas de la CEPAL ha vuelto a publicar el documento “Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe”, en el que se realiza un análisis detallado de las tendencias registradas en los principales indicadores de los 33 países de la región. Un Informe que permite observar, por ejemplo, que en los dos últimos años, y en referencia a la variación del Producto interior bruto, no cabe duda que el continente se encuentra inmerso en una etapa de expansión, con una variación para el ejercicio en curso del 5,3%, animado por un entorno internacional favorable que tira de las exportaciones y que facilita las compras en el exterior a través de una mejor relación real de intercambio. Crecimiento económico que ha ido acompañado de mayores inversiones en infraestructura, así como también a una menor tensión en la evolución de las variables monetarias, lo que ha permitido aumentar el empleo y el nivel de renta real y consumo en la práctica totalidad de países.
Dicho esto, que cabe referir al conjunto de la economía de la región, el Informe presta atención por separado a cada uno de los países, y como no cabría de otro modo, a pesar de las dificultades para definir un modelo estadístico común con las autoridades de Cuba (algo tan simple para los economistas profesionales) el análisis de la economía de la Isla introduce, como viene ocurriendo en tantas ocasiones, una serie de ejemplos de la mala gestión de la economía y de la incapacidad para sacar provecho de un momento coyuntural muy favorable.
Así, por ejemplo, los datos permiten observar que el régimen ha seguido concentrando sus operaciones comerciales con el exterior en sólo dos países, básicamente, Venezuela y China, cuando precisamente la tendencia a nivel regional es la contraria, es decir, diversificar fuentes de aprovisionamiento y de venta de los productos. Con Venezuela, servicios de salud y educación, origen de la polémica en la valoración del Producto interior bruto con CEPAL, ya que el régimen cubano insiste en aplicar unos métodos que a nivel internacional no se pueden aceptar; y con China, básicamente minerales, como niquel, cuyo precio ha experimentado un fuerte aumento durante el año en curso. Acuerdos comerciales que no tienen su origen en la competitividad, sino en los pactos políticos y la “solidaridad”. Y poco más.
Esto explica que el saldo comercial situado en 141 millones de dólares, sea muy similar al registrado dos años atrás, aun cuando es cierto que registre una mejora respecto al ejercicio de 2005, ese que las autoridades cubanas quieren presentar con unas cifras inaceptables para CEPAL. Las reservas internacionales se han vuelto a estancar, con un saldo en la cuenta de capital de 500 millones de dólares, similar a un año antes, lo que no ha servido para cambiar la decisión de los bancos suizos UBS y Credit Suisse de interrumpir sus relaciones crediticias con el régimen, tras los acontecimientos producidos en el verano relativos a la salud del máximo dirigente y el factor de inestabilidad que ello supone.
Como consecuencia, el volumen de dinero en circulación en la economía se ha disparado durante 2006 sin que existan canales eficaces para su traslación a los sectores productivos empresariales, como ocurre en otras economías, y como cabe esperar de estos procesos, una vez más la inflación ha registrado un nuevo crecimiento, situándose en el 5,5%, una tasa que supone dos veces y media la registrada dos años antes, y que no sirve para compensar los aumentos de salarios que se han decretado por las autoridades. El auge de la inflación llega, además, en un ejercicio en el que los deberes en materia de asuntos económicos se han dejado sobre la mesa, sine die, ante la creciente inestabilidad política producida después del verano. No se han producido las necesarias medidas en materia de reformas económicas y la política económica ha seguido dirigida a denunciar el bloqueo/embargo, a una presunta lucha contra la corrupción, con escasos avances, por decir ninguno, en las inversiones públicas que permitan recomponer la imagen deteriorada y paupérrima de un país sin futuro. Las medidas orientadas a reforzar el control centralizado de la economía se han mantenido sin cambios, eliminando cualquier posible iniciativa liberalizadora, lo que muestra que las medidas adoptadas durante el denominado “período especial” ya son pura historia.
A nivel sectorial, una vez más la agricultura vuelve a registrar un nuevo descenso en las cifras de producción, el -7%, a pesar, como dice el Informe de CEPAL de la ausencia de huracanes y del favorable régimen de lluvias. Las controvertidas decisiones relativas al sector del azúcar y el régimen de propiedad estatal siguen lastrando las escasas capacidades productivas del campo cubano para abastecer a una población en aumento. La minería, a pesar de la favorable coyuntura de precios del niquel, apenas aumentó un 1,5%, cifra muy modesta que pone de manifiesto que no se realizan las necesarias inversiones para mejorar la productividad de las explotaciones, a pesar de los fuertes vínculos comerciales con Holanda en este ámbito. El conjunto de actividades manufactureras tan sólo aumentó un 2% según el Informe de CEPAL, lastrado igualmente por la reconversión del sector del azúcar. El sector turístico vió como las cifras de recaudación se han estancado durante el año, y las remesas de las familias exiliadas registraron un descenso significativo, sobre todo, las procedentes de Estados Unidos. Entonces, con estos datos objetivos, ¿cómo es posible que la economía cubana registre un crecimiento del Producto interior bruto del 12,5%, cifra cuestionada y puesta en entredicho por CEPAL? La respuesta a esta pregunta reside en la venta externa de servicios, con un aumento del 53% en servicios profesionales brindados a otros países, sobre todo Venezuela, Bolivia y Centroamérica.
Publicado por João Carvalho Fernandes às dezembro 19, 2006 04:30 PM